Por: José David Madera Álvarez
Eran laz diez de la noche. Terminaba de hacer un trabajo académico y debía desplazarme hasta mi casa a no más de 10 minutos. El cielo amenazaba con llover y el frío de la noche le daba un acento de soledad a las calles, y por consiguiente de inseguridad. Necesitaba asegurar un medio de transporte rápido y económico, antes que comenzara a caer la lluvia. Fue entonces cuando me decidí por tomar una “moto-taxi”, sin idea de la sorpresa que me iba a llevar. Era una mujer. Si. Una mujer.
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La señora Rosiris, una madre soltera común dentro de las eventualidades que le ha presentado la vida, pero no común, en la forma como se enfrenta a ellas en su día a día junto a los azares económicos del mototaxismo, cuenta los dramas a los que se enfrenta en su trabajo y le da un concejo a las mujeres que lo ejercen. Además, habla de sus sueños y de su labor como mujer y ama de casa dentro de este duro campo de trabajo.
-José D: Señora Rosiris, cuénteme un poco acerca de su trabajo y su rutina.
-Sr.a Rosiris: “Bueno, yo tengo una chatarrita, unaaa FR 80. Tengo aproximadamente seis años de estar trabajando en el mototaxismo, ya tenía como seis meses de haber iniciado cuando yo empecé. Entonces observaba a la gente cómo hacían las cosas, entonces yo dije: “¡yo también lo puedo hacer, si yo tengo mi vehículo!”. También soy ama de casa y miércoles, el problema son los horarios. Entonces lo primero que hago es levantarme tempranito y hago los quehaceres de mi casa, ¿ya? Y después que organizo todo salgo a devengar algo. Ya después digo: “me falta esto y esto y esto” y me dispongo a lograr el objetivo de TANTO.
Salgo como a las diez de la mañana y trato de estar a las 11: 30 AM para montar el almuerzo y entonces, como el más pequeñito tiene su almuerzo escolar, yo lo mando para el colegio, le doy su dinero y él se va. Tengo tres hijos, de los que convivo con dos, por que la niña vive con él papá. El trabajo es duro, difícil. A veces no agradecido y a veces sí. Depende al personaje que tú subas.
Yo como siempre le meto psicología a la persona (risas). Los jóvenes no se montan en moto conmigo. A ellos les gusta la velocidad y yo voy suave y no les gusta mí… pero hay personas que son conductores y les gusta llegar bien a su casa. Yo tengo mi clientela. La psicología es saber tratar a la persona, conducirle bien y que la gente se sienta satisfecha. Inclusive, así me he ganado a toda mi clientela. De pronto le meto conversación de la vida cotidiana y ahí vamos en el viaje.
Me gusta trabajar de noche, por que de noche el sol no te maltrata, la mayoría de las personas que llevo son conductores, entonces ellos me exigen que esté en un lugar, por que no me gusta “roletear”, como decimos nosotros. Si no que yo tengo mis clientes, y digo: “allá está fulano y allá fulano”.
A veces me he ganado problemas con varios compañeros, por que ellos me preguntan qué les doy y yo les digo que nada, buena conducción. Hasta las compañeras sienten celo. Esto es un lunar, tu sabes que en el cuerpo un lunar no es nada, eso somos las mujeres en este trabajo. La policía no nos molesta por ser mujeres, he conocido como 20 mujeres, pero unas se retiran y otras entran, por que… ¡esto es CANSÓN!”
-José D: Sra. Rosiris, cómo es la cuestión del trabajo por ser usted mujer. Usted sabe que la mujer ha sido maltratada a lo largo de la historia, que fue una lucha para que la dejaran votar y tener participación. Pero el hecho de ser mujer, cómo se relaciona con su trabajo y cómo le trata gente.
- Sra. Rs.: “El “discriminamiento” viene por la misma mujer. A mi me ha tocado que una mujer me desprecie, pero hay otras que son consciente y dicen: “¡vamos a ayudarla que… caramba hay mujeres “berracas”!”. Hay mujeres que les gusta el carácter. Como hay otras que no les gusta que en uno le ofrezca el servicio y dicen: “NOO”, como si tú le fueras a quitar algo. Y no es así. Toma las cosas por otro camino. Esa mujer va en otro son con otras personas, con los varones, y más bien eso se trata de las muchachas que dicen por ahí: prepagos, que les gusta el baile, le gusta es coger el moto-taxi para despistarlo y llevárselo quitarle la plata”.
-José D: ¿Cómo se siente usted cuando es rechazada de esta forma?
-Sra. Rs.: “Yo me siento con tristeza por que nosotros las mujeres nos tenemos que ayudar mutuamente, pero bueno, allá cada quien con su pensamiento, se le respeta y así como yo exijo respeto también debo respetar a la gente”.
- José D: Alguna anécdota en estos años de trabajo, experiencias con los pasajeros.
-Sra. Rs.: Un día tuve un problema con un pasajero, le di un cascazo a uno, por que él llego y me dijo que lo llevara a San José, entonces yo le pedí 1500 pesos y él me dijo que la buseta la llevaba en mil pesos, entonces yo le dije vamos a colaborarle, vamos a llevarlo en mil pesos, yo lo llevo hasta esa parte.
Entonces yo prendí mi moto, cuando la prendí el se subió y me agarró la barriga y enseguida le mando el cascazo y le dije que me hiciera el favor y me respetara, y respetara mi trabajo y se bajara de mi moto, que él nos es digno de montarse mi moto. Todos se quedaron así, congelados. Per que uno tiene que hacerse respetar. Si. El trabajo es ordinario, pero no todas las personas son iguales.
Otra vez, teniendo una moto nueva, un muchacho me pidió una carrera, eso hace un poco de años, como tres o cuatro años, tenía una moto azul. Entonces él me paro ahí en Ceballos. Me dijo que lo llevara al puente de Bella Vista, y yo por quererme ganar mi plata, acepté. Entonces arranqué pero no me sentí con confianza, entonces, comencé a meterle psicología, ahí es donde uno le mete psicología a la persona, yo dije que dependía de esto que yo la estaba pagando con mucha fuerza y no tenía casi el dinero para pagarla, que yo no sabía si se me perdía esta moto que haría, me volvería loca, mis hijos quedarían en la calle.
Y la persona no llegó hasta donde debía llegar, y se bajó. Y cuando lo dejé yo di la vuelta rápido y me puse fue a llorar otra parte que nadie me viera, por que yo sabía que me la iba quitar”.
-José D: ¿Se ha accidentado alguna vez?
-Sra. Rs.: “No, yo siempre he dicho que uno tiene que estar a la defensiva de cinco personas. La que va adelante, la que va detrás, la de tu derecha y la de la izquierda y de pronto si cae algo del cielo (carcajadas). Uno tiene que estar así ve-(pone las manos al frente y los ojos muy abiertos)- ser una bola rotatoria, pa’ poder manejar, uno tiene que estar la defensiva de todo. La velocidad que yo uso es para protegerme, para no ocasionar un problema ni a mi, ni a otra persona”
-Jose D: Unas últimas tres preguntas, Sra. Rosiris: ¿Qué consejo les da a los conductores y a las mujeres que ejercen esta labor?
-Sra. Rs.: “Bueno, he discutido mucho por las escuadras, esa es la vida del conductor: Una escuadra, un minuto, un segundo, para poder bajar los cambios y pensar lo que se va hacer. Ahí en ese minuto tú piensas muchas cosas, tu cerebro te desarrolla rapidito, y ahí miras, y tú dices: “¡miércoles, si me hubiese mandado de aquí, y me hubiese cogido ese carro”; ese minuto es el que te puede salvar la vida!”. Uhhjjj mijo, la mayoría de los accidentes se dan por pasarse las escuadras”
Y a las mujeres, les digo que se den a respetar y hagan respetar esto, por que nosotros somos diferentes que los demás, que los hombres. Por que hasta ahora nosotros no hemos tenido accidentes de mayor gravedad. Yo conozco a una señora que le llaman “la china” y esa señora tiene AÑOSSS… esa si comenzó primerito que yo, y ahí está dando todavía la china, y ella enviudó y ahí está con su moto, esa si maneja duro, eso es ¡allá viene el camión!(-risas-).
Le decimos el pájaro de mal agüero, por que ella siempre trae malas noticias. A ella la identificamos así, por que dice: ¡allá hay un retén! pero mentiras no hay nada, pero de todos modos ella trae el mensaje. Pero siempre viene con algo: ¡allá hay un accidente, allá hay un muerto! Y entonces le “enganchamos pájaro de mal agüero".
Otra cosa, la mujer que se dedica a esto debe tener su propia moto, no con vehículo que se parezca a un hombre, por que a veces a uno lo confunden a uno como si uno fuera de otro equipo, y yo sí les digo que soy mujer y a veces les digo que tengo marido y que tengo mis hijos, por que yo observo que hay muchas mujeres que se quieren creer un hombre en esas motos de hombres, y la mujer no debe perder su sencillez nunca”.
-José D.: ¿Cuál es su sueño, que desea para un futuro, cómo se proyecta?
-Sra. Rs.: “La verdad es que mi anhelo no es seguir en esto, por que esto muy ordinario para una mujer. Yo trabajé 15 como mercaderista y espero tener mi casa, tener… qué te digo, es algo triste (-lagrimas, silencio... se seca las lágrimas-), tener comida en mi casa para comer, tu aquí compras de a poquitico, yo sueño con abrir la nevera y escoger lo que voy a comer en el día”.-el llanto no dejó hacer la tercera pregunta-.
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